Una cuenta de compras autoriza gasto. Estas son las herramientas que tienes para protegerla, todas desde la sección Mi Cuenta.
Es fácil olvidarlo porque no se ve una transferencia en pantalla, pero una cuenta de aprobador autoriza gasto contra un presupuesto real. Tratarla con el mismo cuidado que una cuenta bancaria no es exagerado, es proporcional.
Desde Mi Cuenta tienes tres controles.
Al activarla, cada inicio de sesión pide un código enviado a tu correo institucional además de la contraseña. Si alguien obtiene tu clave, no le alcanza: necesitaría también tu bandeja de entrada. Es la única medida de esta lista que detiene un acceso no autorizado en lugar de solo reportarlo.
Puedes ver desde qué dispositivos está abierta tu cuenta y cerrar cualquiera de ellos a distancia. Sirve para lo cotidiano —la sesión que dejaste abierta en la computadora de una sucursal— y para lo urgente: si ves una sesión que no reconoces, la cierras y cambias la contraseña.
Sin trámite ni solicitud a soporte. Si sospechas que tu clave se filtró, cámbiala tú mismo en el momento.
La plataforma registra cada acción con usuario, fecha y motivo. Ese registro solo sirve si cada usuario es una persona real y una sola.
Ante una sesión desconocida, un correo de acceso que no reconoces o una orden que no recuerdas haber creado: cierra las sesiones, cambia la contraseña y avisa a tu administrador. En ese orden.